Como agua para chocolate

Como agua para chocolate

La historia del amor de juventud de tu abuela se esconde en su libro de recetas

 – Hola, me llamo Cristina y soy lo puto peor con mis lectores porque no me apaño con los plazos de entrega y no me da la vida.

 – Hola, Cristina, bienvenida a La Vida es A veces Impredecible.

Hey. De verdad que soy un desastre con mis entregas pero es que sí, lo que digo, que no me da la vida. Mi mudanza y adaptación a mi nuevo hogar, aunque finalizada, ha sido intensa y me vi en la víspera de San Valentín con un auténtico truño que entregaros y dije “EHHHHH… nop”.

Así que pues NO. No era el momento y no era la calidad adecuada y, como el diseño y las críticas se cocinan a fuego lento, decidí hacerlo bien y tardar un poco más. Espero que hayáis pasado un magnífico San Valentín. Por si aún necesitáis más amor en vuestras vidas, sentaos que viene lo bueno y lo rico.

 

Os dejo el índice, como siempre:

¿Y esto de qué va?

 

Imaginad un libro de recetas donde la comida es una excusa para contar la historia de amor de la autora de los platos. Ahora imaginad que el libro fue escrito por vuestra madre, abuela o bisabuela y lo habéis encontrado hoy. Así es como os llegaría Como agua para chocolate, como un legajo de tradición culinaria y recuerdos de amor juvenil que quedaron en un librito en un desván.

Tita es una chica mexicana que está muy enamorada de Pedro, un chico del pueblo. Ella es la menor de tres hermanas y vive en un rancho con ellas, su madre Elena y la cuidadora y cocinera del rancho, Nacha. Tita es prácticamente criada por esta última y aprende todos los secretos de la cocina mexicana, por lo que aparentemente podría ser una buena esposa y ama de casa (hola, este libro se sitúa alrededor de los años veinte, donde gente tan simpática como Pancho Villa te podía hacer pasar un mal día; por eso, el amor de un hombre es lo más importante sobre la faz de la tierra porque eres mujer, no vales nada y necesitas ser protegida). Sin embargo, hay un pequeño problema: según mamá Elena, la tradición dice que la menor de las hijas nunca podrá casarse, pues deberá dedicarse por entero al cuidado de la madre cuando esta sea anciana (o tienes hijos o cuidas de abueletes; esa es tu vida si eres mujer en el México rural de los años veinte).

Tita sufre mucho por esta situación y, aunque Pedro le pedirá matrimonio, mamá Elena no permitirá la boda. En cambio, ofrecerá la mano de la hermana mayor, Rosaura, y Pedro aceptará el trato para estar más cerca de Tita (muy lógico todo, colega).

A través de pequeños capítulos, siempre coronados por la explicación de una receta, Tita desarrollará los acontecimientos que ocurrirán en su vida y la del rancho durante más de veinte años (sí, chiquitines, la historia da mucho de sí). ¿Aguantará su amor por Pedro a pesar de lo que ha hecho? ¿Qué ocurrirá si Rosaura decide tener hijos con Pedro algún día? ¿Será lo suficientemente valiente como para huir del rancho junto a Pedro a pesar de la deshonra familiar? ¿Y si aparece otro pretendiente por el camino? ¿Le permitirá mamá Elena algún día casarse, con Pedro o con cualquier otro hombre?

Este es el relato que nos espera, lleno de platos típicos mexicanos, mucha magia y espíritus que vienen a tocar las narices a los vivos (bienvenidos al realismo mágico), revoluciones y guerrilla entre arrebatos de pasión alrededor y dentro del rancho y mucho, mucho amor.

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¿Quién escribió el libro y por qué estaba tan loco para hacerlo?

Este libro fue escrito por Laura Esquivel, cuyo nombre completo es Laura Beatriz Esquivel Valdes, y la sitúa como la primera mujer escritora de la que hemos venido a hablar en este blog (“muy bien, después de más veinte entradas ya iba siendo hora, Cristina, cof, cof…”).

Esquivel nació en 1950 en Ciudad de México. Estudió la carrera de educadora y más tarde se especializó en teatro infantil. En 1977 funda junto a otras mujeres el Taller de Teatro y Literatura Infantil de la Secretaría de Educación Pública y en 1983 crea el Centro de Invención Permanente, fundación que imparte talleres artísticos para pequeños.

Más tarde, se casa con Alfonso Arau, director de cine, y se introduce en la redacción de guiones, quedando premiada o nominada en diversas categorías cinematográficas. En 1980 publica su primera novela, Como agua para chocolate. La obra tiene mucho éxito y la crítica la aplaude hablando de ella como de literatura mágica, un paso más allá del movimiento del Realismo Mágico que creó García Márquez (no estoy muy de acuerdo con esto, pero le daremos el OK).

Como agua para chocolate es traducida a treinta idiomas y llevada al cine con guión de Laura y dirección de su marido Alfonso. La película también resulta muy popular.

Tras problemas de salud y su divorcio con Arau, Esquivel sigue publicando, mayoritariamente novelas de amor: La ley del amor, Íntimas suculencias, Estrellita marinera, El libro de las emociones, Tan veloz como el deseo… En Íntimas suculencias volverá a aparecer el tema de la cocina como hilo conductor, al igual que ocurre en Como agua para chocolate. También se atreverá más tarde con un poco de género histórico en Malinche o de novela policíaca con A Lupita le gustaba planchar, pero siempre sin renunciar al romance. En 2016 revive al personaje de Tita de Como agua para chocolate en El diario de Tita.

Actualmente Laura Esquivel sigue viva (algo también fuera de lo común en nuestras entradas y no porque yo vaya cargándome a la gente, eh, pero significa que hay un remota posibilidad de que esta señora lea lo que escribo de ella -MIEDO-MIEDO-) y dedica su vida a la política, donde comenzó en 2009. Actualmente es diputada federal por el Movimiento de Regeneración Nacional en México. Además de esto, compagina su vida como guionista, escritora y docente.

Retrato

¿Por qué leerlo?

Porque es una buena forma de empezar a adentrarnos en el Realismo Mágico, un estilo que mezcla la magia y la realidad, fomenta el folklore local y tiene numerosos flashbacks y cambios de personajes a lo largo de la trama. No es la novela más complicada del género (es un estilo complicado el del Realismo Mágico), por lo que este inicio es adecuado. Ya habéis visto que incluso otras fuentes lo consideran un paso más allá en este período, pero yo creo que igualmente encaja dentro de este.

Además, disfrutaremos de unas recetas de cocina sabrosas y tradicionales que despertarán nuestros apetito mientras avanzamos en una historia de amor, celos, locura, espíritus y revoluciones mexicanas (este libro se sitúa a partir de la caída de la dictadura de Porfirio Díaz, por si queréis más información…).

¿Por qué no leerlo?

A veces resulta algo chocante porque no pretende ser una historia creíble. Parte del vocabulario es complejo para un español acostumbrado al modismo castellano, pero a rasgos generales no es lectura pesada.

En ocasiones, algunos pasajes son “absurdos” desde el punto de vista occidental y, sinceramente, Pedro me ha caído fatal y su historia de “ni contigo ni sin ti” con Tita me parece una forma de acoso brutal más que una historia romántica.

En general, es un libro que hay que tomar con perspectiva.

¿Qué pienso yo de este libro?

No me gustan nada las historias de amor y leía esta con alfileres, lo reconozco. En general, me ha gustado porque no deja de ser una obra del Realismo Mágico y ese estilo me encanta. También es verdad que es pura telenovela y, claro, llega un punto en que dices:“Jo, pero qué más va a pasar ahora si en esta página han sucedido ya diez desgracias…”.

A rasgos generales, es muy interesante por la forma en que están descritos los sucesos, con esa magia superpoderosa y la mezcla de esta con la cruda realidad. Pero la trama en sí… ay, qué final, qué decisiones las de Tita. Aunque ligeramente predecible, toda la historia tiene un tinte muy asfixiante, marcada por el autoritarismo y la misoginia (no olvidemos en qué época estamos).

¿Es recomendable? Sí. ¿Es imprescindible? No. Al menos, para mí. Es un clásico por el estilo de escritura, pero lo que cuenta en sí se me parece a muchas tramas similares de otras novelas de la época o, más recientemente, a muchos telefilm mexicanos.

Creo que no es la mejor obra de Realismo Mágico a la que acercarse (ay, García Márquez, qué alto pusiste el cielo), pero sí es una buena obra para empezar a conocerlo.

 

Vale, una portada preciosa, pero… ¿qué significa?

Con este libro me entraron ganas de cocinar y de comer. Seguramente por eso la portada sea esto, una encimera de cocina tradicional con muuuuchos ingredientes para seguir la receta marcada por el libro abierto sobre la mesa: mantequilla, harina, huevos, rodillo, pincel, batidora, tabla… y dos elementos aparentemente desubicados. Una taza de chocolate batido y un cuenco con chiles (o lo más parecido que encontré a un chile, vaya).

El chile y el chocolate me recordaron mucho a Pedro y Tita y creo que por eso los metí ahí: en un mundo culinario donde todos los elementos encajan, están en armonía. Pero ellos… no. Apenas encajan en ese mundo, apenas entre ellos. Picante y dulce. Tan inconexos… una combinación tentadora y extraña.

Me pareció una metáfora muy acorde con el toque folklórico de la novela. También quise resaltar la presencia de Tita en general y por eso no quise imágenes seductoras de galanes ni de blusas abiertas (googlead un poco) ni de nada más que su cocina. Incluso si no os hubiera dicho el significado de esta metáfora, apenas habríais visto a Pedro (mucho menos a John o Rosaura, que ni siquiera tiene su símbolo en la escena). Ahí solo está Tita, el mundo de Tita.

Además de esto, añadí como ilustraciones las ramas de las plantas medicinales que no paran de aparecer en la novela y los polvos de ensueño de los espíritus que velan por el legado de la cocina, los cuidados y la sanación a través de la Naturaleza.

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Esa portada tuya tiene un “dibujo” encima, ¿qué es?

Ese símbolo es el logotipo de mi blog y está encima de esa portada por dos buenas razones.

En primer lugar, para proteger los derechos que como autora tengo sobre mi trabajo. Sé que puede resultar incómodo para visualizar bien la composición, así que agradezco mucho vuestra paciencia.

En segundo lugar, es una forma de promocionarme y de que cuando veáis una portadilla por la red sepáis que es mía y conozcáis este espacio. Por supuesto, os animo a que compartais mi blog por redes sociales para que así el gusto por la lectura llegue cada vez a más gente, ¡sobre todo a los que aún estáis estudiando y tenéis que leeros estos libros! 😉

Si quieres conocer más información sobre este logotipo o sobre cómo hago este blog, te recomiendo que visites esta entrada.

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Esto acaba aquí… pero sigue

He llegado a la conclusión de que ahora no os debo una entrada, sino dos, DOS ENTRADAS ADICIONALES. Pero no me voy a estresar.

De momento, tengo en mente que soy una persona con una vida intensa que os va a intentar mimar todo lo que pueda. Así que vamos a seguir el ritmo habitual del blog y, cuando se alineen los astros y tengo un hueco, os encontraréis una entrada extra (bueno, dos, pero no seguidas) aleatoria y especial sobre un libro maravilloso. 🙂 No me sufráis.

De momento, espero veros dentro de dos semanas con… El club de la lucha.

¡Un beso enoooooooorme a todos!

Christina

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