Sin novedad en el frente

Sin novedad en el frente

Soy joven , tengo veinte años, pero no conozco de la vida más que la desesperación, el miedo, la muerte y el tránsito de una existencia llena de la más absurda superficialidad a una abismo de dolor

Vengo a disculparme porque… sísí… os estaréis preguntando qué ha sido de mí.

Realmente mi ausencia se debe a que… ME MUDO. Nono, el blog no se va a ninguna parte, podéis estar tranquilos. Me voy yo de casita. A otra casita. 😉 Es por eso que este medio de comunicación estaba un poco olvidado: como me imagino sabréis, es difícil gestionar la búsqueda de un nuevo hogar, la mudanza, los agobios-agobios, etc. con leer tranquilamente y dedicaros todo mi amor con mis críticas literarias.

Pero no preocuparrrrrrrse. Seguimos aquí al pie del cañón. 😀

Aunque he tardado no dos sino cuatro semanas en aparecer, quiero haceros entender que valdrá la pena. No os vais a quedar sin el libro que os debo, ¿verdaaaad? Bien, hoy venimos con Sin novedad en el frente, eso lo primero. En cuanto al libro pendiente, os lo explico al final, así que quedaos, poneos cómodos y… ¡a disfrutar!

Os dejo el índice, como siempre:

¿Y esto de qué va?

Soy joven , tengo veinte años, pero no conozco de la vida más que la desesperación, el miedo, la muerte y el tránsito de una existencia llena de la más absurda superficialidad a una abismo de dolor. Veo a los pueblos lanzarse unos contra otros y matarse sin rechistar, ignorantes, enloquecidos, dóciles, inocentes. Veo a los más ilustres cerebros del mundo inventar armas y frases para hacer posible todo eso durante más tiempo y con mayor rendimiento.

Este fragmento de Sin novedad en el frente es el mejor gancho comercial, la mejor sinopsis para leer esta novela de E.M.Remarque. La obra nos cuenta la historia de un puñado de chicos alemanes de alrededor de veinte años que combaten en la Primera Guerra Mundial. Uno de ellos, Paul, nos relata en primera persona el día a día que viven en el campo de batalla. Entre cráteres, gases y uniformes aún queda tiempo para muchas cosas: una partida de cartas, una calada a un cigarrillo o preguntarse cómo era todo antes de la guerra. Pero hay algo para que nunca quedará tiempo: recordar quiénes fueron antes de entrar en combate y encontrar la respuesta a por qué y cómo acabaron allí.

Un relato atemporal, desgarrador, con una trama trepidante y dolorosa que se asegura de que te transformes en Paul o en cualquiera de sus colegas según avanzas la lectura porque tú mismo podrías ser uno de ellos.

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¿Quién escribió el libro y por qué estaba tan loco para hacerlo?

Erich Maria Remarque, cuyo nombre real es Erich Paul (¡sorpresa!) Remark/Remarque, nació en Osnabrück, Alemania en 1897, en el seno de una familia humilde de origen francés.

Mientras estudiaba en la Universidad de Münster, este escritor fue llamado a filas para participar en la Primera Guerra Mundial en 1916. De esta experiencia nacería Sin novedad en el frente, cuyo protagonista principal es Paul Baumer, junto con otros compañeros de su misma edad que se enrolan en el mismo conflicto.

Cuando acabó la guerra, sin embargo, Remarque no escribió la novela directamente. Primero tuvo diversos oficios, como probador de coches o periodista deportivo. No obstante, de algún modo, necesitaba contar cómo le había afectado aquello y escribió su novela, que presentó a más de cuarenta y ocho editores. Finalmente fue publicada en 1929 con el título Im Westen nichts Neues y tuvo un éxito tremendo, siendo incluso llevada al cine. La novela, redactada bajo los preceptos del Neue Sachlichkeit o Nueva Objetividad describía la realidad de la guerra como si fuera un documental y, al ser un hecho muy reciente, causó auténtica conmoción.

Con los beneficios del libro, Remarque se mudó a Suiza y finalmente a Estados Unidos. Fue entonces cuando escribió otro de sus libros antibélicos más famosos, El camino del regreso, que hace referencia a la Alemania de la posguerra.

Aunque su vida en Estados Unidos, donde se nacionalizó, era bastante distinguida y sosegada (Remarque se codeaba con actores famosos, críticos de arte y auténticos influencers del momento), nunca perdió ni por un momento el recuerdo de la guerra y se autodenominó profundamente anti-nazi cuando Hitler ascendió al poder.

Escribió muchas más novelas, todas dedicadas a explicar el horror y el desecanto por la patria y las armas. Su enfoque, diferente a otros autores contemporáneos como Jünger, que escribían sobre conflictos igualmente pero centraban su foco en el nacionalismo o en la camaradería de los soldados, resultó muy educativo para varias generaciones.

Alrededor de los años cuarenta, volvió de nuevo a Suiza y permaneció grandes periodos de tiempo sin escribir demasiado. Finalmente, en 1970 murió en ese mismo país.

Retrato

¿Por qué leerlo?

Porque no es simplemente un libro de guerra, sobre la guerra. Que mira que se han escrito muchos sobre el tema, pero yo me quedaría cien veces con este si pudiera elegir.

No es tampoco un libro sobre nada más que el NO a la guerra y a la violencia. Es un libro lleno de preguntas. De porqués. De no entender y buscar respuestas que nadie tiene.

Es un libro sobre la juventud, el dolor, la vejez, la ira, la madurez, la incomprensión. Es un libro que te transmite un mensaje que no te deja indiferente, seas de donde seas, tengas los años que tengas, creas o no en las guerras. Es un libro en el que puedes ser tú, en el que según lo vas leyendo, Paul y todos sus amigos eres cada vez más tú. Te podría haber tocado a ti. La investigación del azar en esta novela es maravillosamente simple: simplemente, podría haberte tocado a ti:

No es sino por simple azar que el soldado conserva la vida. Y cada soldado cree y confía en el azar

Es un libro que leería siempre y que recomendaría siempre.

¿Por qué no leerlo?

Me gustaría imaginar un momento en el tiempo en que no haga falta un libro así. Pero incluso aunque se acabara el odio, el egoísmo, las armas y llegáramos a Happylandia… seamos sinceros: el libro seguiría funcionando. El libro es real, en el sentido de que habla de personas humanas buscando (a veces no queriendo encontrarlas) la razón de por qué hacen algo que no han elegido hacer.

Incluso sin guerras, este libro jamás moriría.

De nuevo, es imposible ignorar su lectura. No hay razones para no asomarse. Por favor, esta vez insistiré más, no os quedéis simplemente en la película. O, mejor dicho, las películas, porque se han hecho tres.

¿Qué pienso yo de este libro?

Leí este libro por primera vez cuando tenía unos diecisiete años y lo adoré y lo sufrí. Creo que es una de las mejores épocas para leerlo, justo cuando aún eres estudiante y estás pensando en qué harás con tu vida en el futuro.

Aunque aparentemente es un libro un poco más enfocado a un público masculino, lo considero universal en su mensaje. Es muy fácil identificarse con cualquiera de los muchachos, sobre todo si los conoces cuando rondas edades cercanas a las suyas.

 

En general, es de esos libros que querrías que leyeran tus hijos y, por qué no, tus nietos también, ya que es maravillosamente atemporal.

Vale, una portada preciosa, pero… ¿qué significa?

Muchas ocasiones en las que me encontraba frente a este libro ignoraba algo: es la historia de unos jóvenes en el frente. Te están hablando de una guerra.

Sin embargo, este detalle quedaba oculto con los pequeños detalles del día a día de los chicos. Por eso, cuando pienso en Sin novedad en el frente, aunque se me han quedado escenas muy duras y fuertes bien grabadas en la mente, la sensación general que recuerdo son pequeñas historias, pequeñas aventuras de colegiales entre bombas. Es una sensación agridulce y tierna.

Con esta portada, he querido reflejar eso. Como si se tratara de un cuaderno de texto o una pequeña pizarra con una pegatina con título, tenemos diferentes escenas a modo de cómic o de garabatos en una pizarra rota en fragmentos: la cama de la casa de Paul, el humo de los cigarros, una pizarra rota que simboliza el final de un periodo escolar, aquellos violinistas rusos, las pocas raciones generosas de estofado, las botas bajo la cama de aquel compañero, la botella derramada de cierto comandante en una calle oscura, el relinchar de unos caballos que ninguno en el pelotón quería escuchar más, la cartera con la documentación extranjera en aquel agujero, la chica que esperaba junto al lago la vuelta del soldado, las patas de aquel ganso capturado… Es pura poesía.

Todo esto que léeis y a que ahora os resulta extraño son solo los fragmentos de las vidas de un puñado de muchachos cuyo final no elegieron, cuyo final prefiero que descubráis vosotros leyendo esta novela y pensando, pensando… que esta podría haber sido vuestra vida si el momento, el lugar y el acontecimiento coincidieran, como les ocurrió a ellos.

SNEEF

Esa portada tuya tiene un “dibujo” encima, ¿qué es?

Ese símbolo es el logotipo de mi blog y está encima de esa portada por dos buenas razones.

En primer lugar, para proteger los derechos que como autora tengo sobre mi trabajo. Sé que puede resultar incómodo para visualizar bien la composición, así que agradezco mucho vuestra paciencia.

En segundo lugar, es una forma de promocionarme y de que cuando veáis una portadilla por la red sepáis que es mía y conozcáis este espacio. Por supuesto, os animo a que compartais mi blog por redes sociales para que así el gusto por la lectura llegue cada vez a más gente, ¡sobre todo a los que aún estáis estudiando y tenéis que leeros estos libros! 😉

Si quieres conocer más información sobre este logotipo o sobre cómo hago este blog, te recomiendo que visites esta entrada.

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Esto acaba aquí… pero sigue

Por si no queda claro me ENCANTA esta obra <3. Pero sé que aún os rondará en la cabecita el libro pendiente que os debo, ¿verdad? No puedo dejaros cuatro semanas y traeros solo una crítica; faltaría otra más, ¡claro!

Pues bien: he decidido que por San Valentín vamos a hacer algo especial. Como no suelen caer muchos libros de amor por aquí (vaya, sorpresa, el romance se me resiste) os voy a dar a conocer un libro suuuuuuuper romántico Y CLÁSICO para el 14 de febrero, aunque lo tendréis por aquí el día 13 para que así no tengáis excusa para poneros tiernos en pareja o solitos al día siguiente. Además, el día 13 es martes y la mala suerte hay que quitarla con amor, ¿no? Pues eso. Mi plan de Marketing tiene todo este sentido, ya ves.

En cuanto a las entradas habituales, seguiremos en domingo 😉 De esta manera, el día 13 de febrero será nuestra entrada especial y el día 18 (o sea, dos semanas más desde hoy) seguiremos con una entrada habitual.

Nos vemos (casi) en San Valentín con…. ahhhh SORPRESA ❤ 😀

¡Un beso enoooooooorme a todos!

Christina

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