Los renglones torcidos de Dios

Los renglones torcidos de Dios

Alice finge sufrir paranoia e ingresa en un manicomio para investigar un asesinato, pero su “actuación” es tan creíble que no la dejan salir de nuevo. ¿Seguro que no está realmente “loca”?

¡Feliz año de nuevooooo! Hoy venimos con fuerzas renovadas…

Os dejo el índice, como siempre:

¿Y esto de qué va?

Alice Gould acude a un manicomio para ser internada voluntariamente. Ella es una inteligente detective privada que quiere infiltrarse en el centro para encontrar al asesino de su nuevo caso. Para ello, fingirá tener una grave paranoia.

Sin embargo, una vez ingresada, las cosas se complican. Los contactos que tenía dentro del sanatorio no creen que sea realmente una científica, sino una enferma a la que han de sanar, aunque su lucidez, su nivel de cultura y su elegancia confunden al personal sanitario y nadie sabe qué pensar. ¿Es Alice Gould una brillante actriz y científica atrapada en un manicomio o una peligrosa estratega paranoica con la que hay que tener cuidado?

Mientras tanto, Alice es retenida en el centro, rodeada de personas con enfermedades mentales con las que ha de convivir a la fuerza. Pronto, comenzará a asomar al abismo de un nuevo y desconocido universo: el funcionamiento diario de un manicomio, las pruebas y test psicológicos habituales, la firmeza o la duda en los diagnósticos de los pacientes, la burocracia para entrar y salir del sanatorio, la soledad de los enfermos, la espera de las visitas, la actitud de los trabajadores con los pacientes…

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¿Quién escribió el libro y por qué estaba tan loco para hacerlo?

Torcuato Luca de Tena Brunet  nació en Madrid en 1923, en una familia acomodada. Estudió Derecho en Chile y Madrid, pero acabó siendo periodista en el periódico que fundó su abuelo, ABC (su abuelo también creó la revista Blanco y negro, ya desaparecida, donde colaboró Torcuato). Más tarde, él mismo acabaría siendo director de ABC, pero primero fue corresponsal y reportero.

Su amor por la escritura le llevó también a escribir fuera del periódico. Aunque en Chile publicó su primera obra con solo 18 años, no fue hasta el año 73 cuando dedicó enteramente su tiempo a escribir novela, ensayo, poesía, teatro y muchos otros formatos. Obtuvo el Premio Ateneo de Sevilla y el Premio Planeta y fue elegido como académico de la Real Academia Española (RAE).

Sus obras más conocidas son Los hijos de la lluvia, La brújula loca, Edad Prohibida y Los renglones torcidos de Dios. Murió finalmente en 1999.

Retrato

¿Por qué leerlo?

Porque tiene chismes e intriga. Es un libro que te mantiene ahí, en tensión hasta la última página y eso es un punto a favor.

Además, creo que, para su época, fue una apertura de miras importante al respecto de las enfermedades mentales: aunque la protagonista tiene miedo al principio e incluso los llega a ver de modo maternal en algún instante a sus compañeros, hacia el final podemos comprobar que con algunos pacientes tiene una relación de igual o igual, lo que significa que el autor trata de cambiar la mentalidad de la sociedad. Tipo “no están tan locos; son personas”. Vamos, un poco cutre, pero es un intento.

¿Por qué no leerlo?

Libros de thrillers buenos hay muchos y este tira demasiado de clichés. En ciertos puntos, no es creíble: Alice tiene a veces demasiado influencia sobre la gente, incluso los doctores… ningún personaje debería ser un dios en su propia novela.

Otra cosa que he encontrado es que es anticuado y, ahora que las personas con enfermedades mentales pueden (casi) hablar abiertamente sobre sus problemas, resultan un poco delicadas algunas escenas. Una me impactó muchísimo porque en ella un doctor insinúa que la homosexualidad era un trastorno mental tratado en el centro (mi cara fue un poema: ¿pero este libro no era del 79?).

Por último, aunque el libro en su conjunto es bueno, se me queda un poco corto como clásico. No lo veo muy atemporal y no solo por la sensación de que esté anticuado. No obstante, creo que podría considerarse como una novela importante, dado que la “locura” no es un tema muy tratado en la Literatura española desde un punto de vista científico pero humano, sin caer en paternalismos. En general, obra digna de mencionar, pero no un clásico para la posteridad.

¿Qué pienso yo de este libro?

Del libro había oído hablar en alguna ocasión, pero no sabía de qué iba, así que me lancé un poco a ciegas a leerlo. A mí me gustan los libros que tienen muchos chismes, intriga y te tienen que si…

– AHORA SÍ ES LA MALA, ES UN PUTA LOCA. HUYE…

– AHORA ES LA MEJOR MUJER DEL MUNDO, TODOS LA ODIAN, PERO SOBREVIVIRÁ A LOS GLACIARES…

– AHORA SÍ QUE RESULTA QUE ES UN PELIGRO PÚBLICO, TIENEN QUE ENCERRALA OIOIOOI…

– AHORA SE DEMUESTRA QUE VA A SALIR PORQUE EN EL FONDO ES BUENA Y TIENE PRUEBAS Y OIOIOIOIOIOIOIOIOI…

Pues eso. La vida y los libros tendrían que ser todos así. Por eso me ha gustado bastante, si bien mantengo lo que hay más novelas de este género que son igualmente buenas.

Vale, una portada preciosa, pero… ¿qué significa?

Este libro está lleno de frases maravillosas (y otras no tanto, claro), pero hay dos que explican el concepto del título de la obra y de las que estoy enamorada.

Desde el principio, Alice Gould se siente muy impactada por los pacientes del hospital y sus comportamientos. En un momento dado, un personaje (prefiero obviar quién es para que así os sorprenda), dice: “Los locos son una terrible equivocación de la Naturaleza; son las faltas de ortografía de Dios”. En este sentido, vemos una visión muy paternalista, un poco snob incluso, de las personas “sanas” de esta época respecto a los pacientes del hospital.

Sin embargo, hacia el final de la novela, se matiza esta frase con otra similar pero cuya perspectiva es bastante diferente: “Dios escribe recto en renglones torcidos”.

De esta forma, me gustó mucho esta transición de una mentalidad más conservadora y paternalista hacia otra más cercana, algo científica y que trata de comprender la realidad. Ya no hay faltas de ortografía, sino un universo diferente al resto de las reglas ortográficas que nos enseñaron y donde algunas personas se encuentran a veces atrapadas, a veces a gusto, a veces sin siquiera saber que se encuentran allí. Es muy interesante cómo con este concepto de Los renglones torcidos de Dios se abre la mente a una realidad comprensible y lógica a su manera, desde la que viven los pacientes del hospital, sin molestarse en juzgar si los renglones torcidos donde estamos el resto son correctos o no respecto a los suyos… a diferencia de lo que hacemos nosotros.

Por ello, decidí plasmar en la portada esta idea como un cuaderno de caligrafía donde alguien, siguiendo otros renglones torcidos imaginarios, hubiera escrito el título de forma intachable, aunque errónea e inadecuada a los ojos de la norma. Además, estos garabatos tienen una caligrafía muy pomposa, hecha literalmente a mano e inspirada en la caligrafía de una carta muy extraña que recibe Alice Gould (y hasta ahí puedo leer). A esto hay que añadir que las letras, tan diferentes entre sí, tienen un común algo: la vida. Todas tienen ojos, como los pacientes del hospital. Todas tienen vida por apagada que las veamos.

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Esa portada tuya tiene un “dibujo” encima, ¿qué es?

Ese símbolo es el logotipo de mi blog y está encima de esa portada por dos buenas razones.

En primer lugar, para proteger los derechos que como autora tengo sobre mi trabajo. Sé que puede resultar incómodo para visualizar bien la composición, así que agradezco mucho vuestra paciencia.

En segundo lugar, es una forma de promocionarme y de que cuando veáis una portadilla por la red sepáis que es mía y conozcáis este espacio. Por supuesto, os animo a que compartais mi blog por redes sociales para que así el gusto por la lectura llegue cada vez a más gente, ¡sobre todo a los que aún estáis estudiando y tenéis que leeros estos libros! 😉

Si quieres conocer más información sobre este logotipo o sobre cómo hago este blog, te recomiendo que visites esta entrada.

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Esto acaba aquí… pero sigue

Bueno, chicos, ¿qué pensáis de esta novela? ¿Clásico o anticuado? ¿Trepidante o llena de clichés? ¿Os animáis a leerla? Dejadme un comentario 🙂

Nos vemos en dos semanas con… Sin novedad en el frente.

¡Un beso enoooooooorme a todos!

Christina

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2 Comentarios

  1. Luis Relea dice:

    Interesante diseño Christina, algo me decía que ese tipo de letra tenía que salir en la portada de algún modo. Recuerdo todavía lo curioso que me pareció cuando la leí hace dos años.
    Me ha faltado que mencionaras en “…por qué estaba tan loco para escribirlo” que el autor ingresó en un psiquiatrico durante varias semanas como paciente para documentarse (al menos según el prefacio escrito por un amigo del autor psiquiatra que salía en la versión que leí); creo que es uno de los casos dónde se podría aplicar mejor lo de “estar loco”. En cuanto a lo de que un medico diga que tratan la homosexualidad, haciendo un poco de investigación he descubierto que fue en 1979 cuando se despenalizó la homosexualidad en España, y si le añades que el autor no creo recordar que dé una fecha exacta de los acontecimientos (lo leí hace dos años, así que puedo equivocarme), no es demasiado descabellado que fuera así cuando el autor hizo su investigación. Creo que me pareció más chocante el registro a la entrada de Alice a la institución que cualquier otro comentario que sea arcaico para nuestra mentalidad, especialmente porque según comentaba el amigo psiquiatra de Luca de Tena en su prefacio ese procedimiento no se aplica en los manicomios y el autor lo introdujo sólo para hundir todavía más a la protagonista al principio (no creo recordar que tuviera más impacto en la narración).
    En cuanto a lo habilidosa que es Alice, siempre me pareció que era como Sherlock Holmes con mayor don de gentes, alguien inteligente y con suficiente habilidad para sacarle provecho a todo. Se fija en un comentario sobre el director en una conversación casual con un enfermero y empieza a hacerse una idea de la opinión del cuerpo medico del centro. Aunque quizá también influya que el autor deja algún rastro bastante evidente para que descubras el misterio antes de que te lo revele; por lo menos dos de los misterios de la novela los descubrí tan pronto como introdujo las subtramas (intentando no desvelar demasiado, el momento en que llegan dos prisioneros al manicomio empecé a pensar que había un residente que podría tener unas palabritas con ellos y cuando Alice termina la conversación con las autoridades en que iba a desvelar la solución a tres casos y menciona una acción que había tomado el director contra ella me dí cuenta de que eso era imposible y que estaba pasando algo).
    Todavía tengo buen recuerdo de la novela, especialmente por tratar el funcionamiento de un manicomio, la metodologíade la epoca y la tensión que había entre los defensores de nevos tratamientos mentales frente a los que se utilizaban. El autor consigue que entiendas a los enfermos y te encariñes con algunos (la niña tambaleante y su “hermano” están diseñados para que te lleguen al corazón). En cuanto a si es trepidante y está llena de clichés…¿ninguno de los dos? En general me dio la impresión de que es una historia del día a día en el manicomio dónde pasan cosas distintas cada día pero sólo recuerdo como trepidante la parte en el medio dónde ocurren varios asesinatos y Alice tiene que descubrir a los culpables para salvar a un amigo y la ronda de firmas hacia el final. quizá sí que tenga clichés en cuanto a Alice como detective y que todas las patologías psicológicas que se te ocurran se mencionen en la novela pero no se me ocurren demasiados más allá de líneas generales. Por lo menos sí que me parece de las obras importantes en español en el siglo XX.
    Espero con ganas el siguiente, me he puesto a leerlo para poder leer la reseña cuando lo termine. Buena elección para el centenario del fin de la Gran Guerra.

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    1. Hola, Luis!

      Qué alegría volverte a leer por aquí. Perdona la tardanza.

      Me ha parecido un comentario muy interesante. Yo también leí en el prefacio de mi edición que Luca de Tena había realmente ingresado en un manicomio para escribir el libro, pero no lo vi reflejado en ninguna otra fuente y me resultó poco de fiar (igual lo quiso mantener como secreto… pero me parece algo bobo).

      Muy guay el dato sobre la penalización de la homosexualidad; no tenía de eso ni la más absoluta idea y resulta muy esclarecedor. A mí también me pareció muy exagerado, al estilo “Orange is the new black”, la entrada de Alice en la institución y creo que el autor lo exageró mucho a propósito.

      Yo sigo pensando que la obra sí abusa de algunos clichés, pero no la considero mala obra. También tiene cosas predecibles (o más o menos predecibles) y otras que sí resultan auténticas sorpresas.

      Espero que te guste también “Sin novedad en el frente”, aunque a estas alturas seguro ya lo acabaste y te dio hasta tiempo a leer la reseña.

      Un saludo 🙂

      Cristina

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