El principito

El principito

Mirad a las estrellas cada noche, porque en alguna de ellas aún vive vuestro principito y cada vez os será más difícil encontrarlo

Hola 🙂 Hoy vengo con un libro que me hace mucha, mucha ilusión.

Os dejo el índice, como siempre:

¿Y esto de qué va?

Esta es una de las historias más maravillosas y más leídas de la Literatura francesa y, prácticamente, una de las obras imprescindibles de todos los tiempos.

Casi, casi autobiográfica, es un cuento aparentemente infantil pero enfocado al público adulto. Antoine Saint-Exupéry, el autor, es un aviador que ha tenido un accidente con su avión en el desierto. Mientras arregla la avería, aparece ante él un pequeño niño vestido de príncipe.

El principito tiene los cabellos de oro y la risa de cascabeles y un afán eterno por buscar las respuestas a todas las preguntas que se le ocurren en su pequeña cabecita. Vive en un planeta muy pequeño y lejano, con tres volcanes y una flor un tanto engreída y la amenaza constante del crecimiento de baobabs y necesita con todo el dolor de su corazón un cordero pequeño para llevarlo a su planeta.

A partir de esta presentación, poco a poco, iremos conociendo más del viaje que ha hecho hasta la Tierra este principito. Descubriremos historias locas e increíbles que nos harán mirarnos a nosotros mismos. Comprenderemos algunos guiños y metáforas sobre la inmortalidad, la inocencia de la infancia, la amenaza de la muerte, el poder de la amistad o la vanidad adulta. Y, sin embargo, si lo leemos sin fijarnos mucho, seguiremos viendo un cuentecito sobre un principito en el espacio porque, gracias a las múltiples frases filosóficas del relato, ya sabemos que lo esencial es invisible a los ojos.

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¿Quién escribió el libro y por qué estaba tan loco para hacerlo?

Antoine Saint-Exupéry nació en 1900 en Lyon, Francia, en el seno de una familia aristocrática. Aunque pronto quedó huérfano de padre, tuvo una infancia feliz y sin grandes dificultades.

Ingresó en la universidad, pero abandonó sus estudios para dedicarse a ser aviador en las Fuerzas Aéreas Francesas. Esto le valió las críticas de sus suegros, que no veían con buenos ojos esta carrera, pero no le afectó.

Antoine viajó muchísimo con su avión y de cada viaje comenzó a escribir un relato: Marruecos, Buenos Aires, Moscú… Sus textos se convirtieron en novelas, artículos o relatos cortos, que fueron publicados. Algunos fueron adaptados al cine incluso. Claro que sus aventuras también entrañaban riesgos y tuvo dos accidentes serios; uno de ellos en el desierto, igual que en su libro El Principito.

Con la llegada de la Segunda Guerra Mundial, Antoine luchó a favor de Francia con su avión en misiones muy arriesgadas. Cuando una parte de Francia cayó ante Alemania, se exilió a Estados Unidos, queriendo quedar al margen del conflicto. Pero su cabeza daba vueltas al respecto de lo que ocurría en Europa y se planteó dos temas centrales: la inocencia y el ansia de inmortalidad en el ser humano. Interpretado muy libremente, Antoine creía que todos los seres humanos tenemos un atisbo de inocencia dentro de nosotros que, de repente, sin darnos cuenta se apaga cuando nos hacemos ‘personas grandes’. Esa pérdida de inocencia es compleja, pero está ampliamente relacionada con el descubrimiento de que nada es eterno y de que, igual que muere nuestra inocencia, algún día nosotros moriremos (o bien, seremos eternos, en otro sentido). Esta complejidad es la trama de El Principito, obra que escribe en esta época. Con esta novela, el escritor buscaba despertar conciencias en el gobierno estadounidense para que interviniera en la guerra.

Este libro, al igual que Carta a un rehén, está dedicado a León Werth, un amigo judío de Antoine. Aunque muy sutilmente, en El Principito vemos referencias a la guerra que ocurre en este instante, ya que se baraja con la posibilidad de que los baobabs, que quieren invadir el planeta del principio hasta destruirlo, son un símbolo del espíritu nazi.

Antoine Saint-Exupéry podría haber tirado la toalla con los problemas que ocurrían en Eruopa, pero en 1943 decidió volver a la acción con la entrada de Estados Unidos en el conflicto y se incorporó a las tropas de la Francia Libre (la no ocupada por Alemania). Un año después, mientras trataba de tomar fotografías del sur de Francia para preparar el aterrizaje de los aliados, su avión será abatido por los alemanes. Nunca más se sabe de él hasta que en 2004 localizan en Marsella resto del fuselaje del aparato… pero ni resto de Antoine, salvo unos cuadernos que se publican bajo el nombre de Ciudadela.

Retrato

¿Por qué leerlo?

Creo que de esto hablaré más detalladamente en en el punto Qué pienso yo de este libro.

¿Por qué no leerlo?

Porque no os importa crecer y ser como el hombre de negocios que contaba estrellas (¡Ajá! ¡Mi explicación para no leer el libro hace referencia a un personaje del libro, así que no lo entenderéis si no lo léeis, mujajajaja).

¿Qué pienso yo de este libro?

La primera vez que leí este libro tenía alrededor de nueve años. Lo leí, me gustó y no me pareció nada digno de recordar, aunque sí muy tierno. Era un libro achuchable, que hablaba de cosas bonitas. Le cogí cariño simplemente por eso.

La segunda vez que volví a tocarlo, lo leí cuando casi tenía diecisiete. Entendí más cosas, recordé otras cosas que no sabía, me reí. Lo único que pensé fue “oh, vaya, la próxima vez que lo lea lo haré en francés, porque no es complicado de entender” (en aquel momento había estudiado francés durante cinco años y no quería olvidarlo).

Otra vez lo he agarrado. Ya tengo veinticinco y creo que he olvidado todo mi francés, pero sí, aun así, lo he leído en francés. Y por fin he llorado. Me he dado cuenta de muchas cosas. Por fin he visto que no es un cuento. Me ha dado ternura y angustia y tristeza y nostalgia y dolor y mil sonrisas.

Me han dado ganas de buscar mi propio planeta, ese que sigue en alguna estrella que traspapelé en el cielo porque, efectivamente, me he fijado en que ya soy una ‘persona grande’ y es doloroso darse cuenta de ello.

Solo diría que este libro no hay que leerlo una vez. Hay que leerlo varias y ver cómo crece con nosotros. Hay que leerlo lo más pronto posible, desde la más tierna infancia. Cada año, probad a volver a sus páginas. No perdáis de vista al principito porque, un día, sin que os deis cuenta, puede desaparecer porque estabais más pendientes de pagar un alquiler, de preparar un examen importante o de cambiar de trabajo. Y todas esas cosas ya no importarán nada cuando, de pronto, os fijéis en que necesitáis a vuestro niño o niña interior y nadie sabe dónde se ha escondido.

 

Vale, una portada preciosa, pero… ¿qué significa?

No quería variar casi nada de la portada original, de las ilustraciones originales del autor. Esta portada ha sido tan difícil como Alicia.

No eran temas difíciles de dibujar, sino que era difícil no mancillar al principito original.

Por eso, mi principito no tiene cara. Podría ser una principita, de hecho. Podría ser quien quisiéramos que fuera. Pero sí tiene un traje de príncipe y el cabello de oro y una bufanda larguísima donde están bordadas todas sus aventuras: estrellas, planetas que visita, su flor tan bella y engreída, el cordero que busca metido en su cajita, el zorro y amigo al que tanto necesita, los baobabs con los que tiene pesadillas, el avión ya arreglado de aquella ‘persona grande’ que conoció en el desierto y… cómo no, el primer dibujo de esa ‘persona grande’ que frustró una carrera artística (y solo por esa intriga, como para no leeros el libro).

Mi principito está solo en su planeta, sentado en su silla, y viendo un atardecer tras otro mientras su bufanda ondea al viento, mostrándonos a nosotros el camino de vuelta a él. No digo que ya lo hayamos abandonado… pero mi principito hoy está así, extendiendo su bufanda ante mí, llamándome en silencio, para que me acerque a él y veamos un atardecer tras otro hasta que acabemos con una sonrisa en la cara. Iré pronto.

 

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Esa portada tuya tiene un “dibujo” encima, ¿qué es?

Ese símbolo es el logotipo de mi blog y está encima de esa portada por dos buenas razones.

En primer lugar, para proteger los derechos que como autora tengo sobre mi trabajo. Sé que puede resultar incómodo para visualizar bien la composición, así que agradezco mucho vuestra paciencia.

En segundo lugar, es una forma de promocionarme y de que cuando veáis una portadilla por la red sepáis que es mía y conozcáis este espacio. Por supuesto, os animo a que compartais mi blog por redes sociales para que así el gusto por la lectura llegue cada vez a más gente, ¡sobre todo a los que aún estáis estudiando y tenéis que leeros estos libros! 😉

Si quieres conocer más información sobre este logotipo o sobre cómo hago este blog, te recomiendo que visites esta entrada.

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Esto acaba aquí… pero sigue

Ay, qué sensiblera me ha dejado esta novela… Espero que le deis una oportunidad y a los que ya la conocéis os digo: bienvenidos al mundo del principito :). 

Nos vemos dentro de dos semanas coooon… tachán tachán… SORPRESA. Esta vez me lo callaré para meter un poco de chicha al blog, jijiji.

¡Un beso enoooooooorme a todos!

Christina

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