No digas que fue un sueño

No digas que fue un sueño

Una reina egipcia provoca intencionadamente un conflicto internacional al reconquistar a su forzudo examante romano

¡Hola, hola! Ya estamos de nuevo por aquí. ¿Cómo va vuestro verano? Espero que genial 😉

Os dejo el índice, como siempre:

¿Y esto de qué va?

Espero no haber provocado mucho spoiler con la frase introductoria de esta novela, ejem. No es muy conocida, aunque, al ser una novela histórica, los hechos en sí pueden no pasar desapercibidos para muchos amantes de la Historia.

No os asustéis la mayoría. A pesar de que esta novela es histórica, está bastante novelada y es más cercana a un relato de amor y acción. Es un poco rollo Juego de Tronos, pero con más sexo (sí, sí, es bastante porno) y alguna muerte de menos.

Voy a contar un poco de la historia y, creedme que, aunque parezca que os desvelo mucho, en realidad os aseguro que esto son solo un par de pinceladas, porque las intrigas palaciegas de la novelita traen mucha cola:

La maravillosa Cleopatra VII tiene una depresión del copón y se pasa prácticamente un cuarto de la novela llorando la marcha de Marco Antonio, su amante romano (romaaano, romaaaano, corazón corazón destrozadoooo). Este señor, un general que antes daba gloria verlo y ahora es un poco mojón, ha vuelto a su ciudad natal y se ha vuelto a casar por segunda vez (que ya estaba casado con otra mujer cuando estaba con la reina de Egipto, porque no perdía el tiempo el hombre, pero esa primera esposa se le murió ya).

Como las noticias vuelan, Cleopatra se entera de este nuevo enlace y pilla un cabreo impresionante, así que decide volver a conquistarlo a modo de venganza y porque, además, es bueno tener de su lado al general Marco Antonio por eso de que Octavio, ahora cuñado de este, amenaza con conquistar Egipto.

Cleopatra busca mantener (o recuperar) su status y el de todo su Imperio y hará cualquier cosa por conseguirlo. Sin embargo, sabe que hay de tener cuidado, porque Marco Antonio sigue siendo una tentación importante para ella y, además, Roma ha puesto los ojos en su hijo Cesarión, fruto de su primer amante, Julio César, y según ella aspirante a gobernar Egipto y Roma.

Pronto la tensión en todo el Mediterráneo va a llegar a límites difíciles de soportar y, claro, uno de los dos Imperios perderá poder sobre el otro… Egipto o Roma, ¿quién ganará?

No me digáis que no os apetece pillar una palomitas y empezar con el espectáculo…

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¿Quién escribió el libro y por qué estaba tan loco para hacerlo?

Terenci Moix nació en Barcelona en 1942 y su verdadero nombre en realidad es Ramón Moix Messeguer.

Moix estudió comercio y taquigrafía. También tenía conocimientos de topografía e hizo arte dramático. Como señor un poco inquieto, se dedicó a diversas cosas, como administrativo, vendedor de libros o asesor de literatura, aunque siempre está más o menos ligado al mundo cultural.

El número de novelas de este escritor, escritas en catalán y castellano, es bastante elevado. Además, los géneros son realmente diversos: policíacas, históricas, románticas, de acción, sociales…

En sus libros trata temas como la cultura catalana, los valores franquistas, la educación religiosa y el sexo. Su gusto por el cine y la historia del antiguo Egipto hace que escriba No digas que fue un sueño, que recibió el Premio Planeta en 1986, y cuya segunda parte se titula El sueño de Alejandría. Gracias a No digas que fue un sueño, se convierte en uno de los escritores españoles más leídos.

Esto le supone un gran reconocimiento y muchos más premios. Además, su vida como periodista a través de artículos de opinión y su aparición pública en programas de televisión en Terenci a la fresca y Más estrellas que en el cielo, de los que fue el presentador, acrecentaron todavía más su fama.

En los años noventa se anima a publicar sus propias memorias en forma de trilogía. Terence Moix muere en 2003 y sus cenizas se esparcen por la bahía de Alejandría, ciudad por la que siempre sintió una atracción especial. Además de esto, toda su obra se entregó completa a la Biblioteca de esta ciudad, tal y como él siempre había soñado.

Retrato

¿Por qué leerlo?

¿Ni siquiera el hecho de que os haya dicho que se parece a Juego de Tronos os seduce? Mmmmmm…

Veamos, en ese libro podemos encontrar elementos como:

Endogamia

– Sexo lésbico

Bacanales varias

Prostitutas

– Venganza

Chantaje sexual

Amor del bueno (no todo iban a ser guarradas, oye)

– Raptos

Violaciones

– Relaciones fuera del matrimonio

Suicidios varios

Muertes varias

– Algún amputación que otra

– Desprecio y desdén

– Peleas de espadachines por honor y causas buenas

Asedio a ciudades y guerras chungas

– Muchos viajes en barco

Placeres y manjares a punta pala (¡que estamos hablando del esplendor de Egipto, oye!)

… y todo esto seguramente escrito con buen gusto y una delicadeza brutal. Como si, por ejemplo, que te claven un puñal se convierta en una obra de arte. Ahí es ná.

Sinceramente, veo que Juego de Tronos tiene un gran competidor si Netflix hace una serie de esta historia.

¿Por qué no leerlo?

Porque no os gusta Juego de Tronos. Es bromi.

Obviamente, como siempre digo, tenéis la opción de no leer cosas, pero os vais a perder muchas cosas. En este caso, además de un culebrón egipcio con tintes bélicos, no conoceréis una faceta increíble de Cleopatra VII. No sabréis quiénes son Cesarión, Augusto o Marco Antonio.

No alcanzaréis a comprender la voluptuosidad de Alejandría en sus mejores momentos y si algún día navegáis por el Nilo solo os parecerá un río más.

Que nadie os robe la magia. Que nadie os robe el conocer el amor que sintieron Marco Antonio y Cleopatra, un sentimiento mucho más profundo que la mayoría de historietas que podáis leer en una novela romántica.

Que nadie os diga que esto no fue el sueño de dos amantes detenidos en el tiempo.

(Fin momento romanticón).

¿Qué pienso yo de este libro?

Reconozco que tenía mis reservas a catalogar esta obra como clásico, pero una obra que hubiera ganado un Premio Planeta me inspiraba cierta confianza.

Realmente, es un buen trabajo. Y, realmente, es un clásico en el sentido de que es bastante atemporal. A pesar de un lenguaje muy prolijo y en ocasiones realmente complejo, la trama engancha. ¿Por qué? Por cómo se nos muestra Cleopatra.

No es solo una reina implacable. No es solo un personaje histórico. Es una madre, una esposa, un personaje público y una amante. Tiene debilidades, miedos, preocupaciones. Es una Cleopatra muy humana. Es sabia, es sagaz y, además, astuta. Pero tiene momentos terribles y conoce sus limitaciones.

Sabe que lucha en un mundo de hombres (hay unas referencias feministas, aunque rebajadas con algo de misioginia por la época que se está narrando, que son asbolutamente emocionantes) y que salvar Egipto de las garras de Octavio no será fácil.

Cleopatra no es exactamente como nosotros, pero se parece un poco a nosotros. Quizá por eso no queramos dejar de leer su historia.

Por otra parte, a pesar de que esto parece una biografía, no resulta cansina. No es solo CLEOPATRACLEOPATRACLEOPATRA. Hay multitud de personajes y todos tienen un papel importante en la historia. Aquí no hay figurantes: si quitas una pieza, la pirámide se tuerce. Ninguno resta protagonismo en absoluto a la reina de Egipto, porque todos van creando este personaje y, a la vez, tienen su punto de vista y su intervención en el conflicto del que se habla.

Vale, una portada preciosa, pero… ¿qué significa?

Me lo he pasado genial con esta portada. Toda la novela veía a Cleopatra y Marco Antonio, Egipto y Roma, el mundo occidental y la tierra exótica. Era un contraste precioso.

Por eso, creo que, repitiendo la idea anterior de la portada de Hamlet, aquí también había una dualidad, pero mucho mayor.

A la izquierda (el oeste), el mundo de Marco Antonio, dibujado como si fuera Dionisio, dios del vino, ya que, a menudo, en la obra, él mismo se declara como una reencarnación de este dios (si os fijáis, además, sostiene una copa, seguramente de licor, igual que el dios). Tiene la mirada un poco perdida entre las olas que hay bajo él: es el agua del Mediterráneo… pero visto a la manera occidental. Las olas están dibujadas por pequeñas teselas, como un mosaico, propio del arte de este lugar.

 

A la derecha (al oeste), el mundo de Cleopatra, dibujada como una esfinge, como el rey de Egipto. En alguna ocasión, ella misma habla de sí como un hombre, debido al volumen de su poder: a su lado, Marco Antonio parece algo más femenino que ella. Cleopatra solo mira al horizonte, quizá a Marco Antonio, quizá simplemente concentrada en la próxima victoria para Egipto. Bajo ella, las olas: es el agua del Mediterráneo… pero visto a la manera oriental. No están dibujadas exactamente al modo egipcio, sino japonés, porque el exotismo de su Alejandría a menudo incluye elementos de otros lugares realmente recónditos.

Ambos personajes no se tocan, no interaccionan, pero las olas bajo ellos se pisan unas otras.

En cuanto al título, he hecho una mezcla de tipografías a propósito: una más occidental, otra más oriental, ambas unidas, mezcladas, tal y como es su historia de amor. Por último, en la parte superior, dos tipos de cenefas que recalcan la idea de los dos mundos: una de estilo romano y otra más egipcia o exótica.

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Esa portada tuya tiene un “dibujo” encima, ¿qué es?

Ese símbolo es el logotipo de mi blog y está encima de esa portada por dos buenas razones.

En primer lugar, para proteger los derechos que como autora tengo sobre mi trabajo. Sé que puede resultar incómodo para visualizar bien la composición, así que agradezco mucho vuestra paciencia.

En segundo lugar, es una forma de promocionarme y de que cuando veáis una portadilla por la red sepáis que es mía y conozcáis este espacio. Por supuesto, os animo a que compartais mi blog por redes sociales para que así el gusto por la lectura llegue cada vez a más gente, ¡sobre todo a los que aún estáis estudiando y tenéis que leeros estos libros! 😉

Si quieres conocer más información sobre este logotipo o sobre cómo hago este blog, te recomiendo que visites esta entrada.

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Esto acaba aquí… pero sigue

¿Qué tal? ¿Alguien más se siente como en el mismísimo Egipto con este calor? Pfff. Hemos viajado sin movernos, ¿verdad?

Recordad que nos vemos dentro de solo dos semanas de la mano de… El corazón de las tinieblas.

¡Un besito!

Christina

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