Hamlet

Hamlet

Matar a mi tío y bailar sobre su sangre porque tengo un pseudo-complejo de Edipo más grande que Dinamarca o traicionar la memoria de mi difunto padre y limitarme a contemplar la endogamia chunga que mi madre comete con su cuñado… ¡he ahí la cuestión!

¡Hola, pequeñines! ¿Qué tal todo? Seguro que esta vez ni os habéis dado cuenta de mi ausencia, teniendo en cuenta lo poco que hace que nos vemos. Vaaaaaaaaamos a empezar.

Os dejo el índice…

¿Y esto de qué va?

Estoy segura de que hasta vuestro hermano de siete años conoce la historia de Hamlet, aunque él nunca haya leído o visto representada la obra. Tal vez sea la primera vez que oiga hablar de Shakespeare incluso (si es así, os sugiero que fomentéis más la lectura en vuestra casa entonces, sobre todo con la recomendación de este blog, cof, cof). Pero, de cualquier forma, vuestro hermano se hará el gracioso en algún momento con diversas variaciones de la manida frase de ‘ser o no ser, he ahí la cuestión’, frase que ni él mismo tendrá muy claro de dónde ha aprendido.

La realidad es esta: Hamlet está por todas partes. Por muchas más partes incluso que Alicia o Drácula (nuestras dos últimas obras comentadas), me atrevería a decir. La obra, además de haber sido adaptada a cine, cuentos, otros tipos de teatro, diversa literatura, etc., nutre gran parte de los argumentos de muchos productos culturales que consumimos. La venganza, como sentimiento, no es representada sin una sola referencia a Shakespeare. Es imposible. Está en nuestro inconsciente. Está incluso en el inconsciente de los más pequeños de la casa, gracias a películas como El Rey León.

Hamlet es único.

Pero, bueno, aún así… ¿qué tal si disipamos dudas? ¿Cuál es exactamente la historia que cuenta Hamlet? Vamos a verla, pero solo un trocito, para que os entren ganas de leerla… 😉

El rey de Dinamarca, padre de Hamlet, ha sido asesinado por su propio hermano y nadie conoce el secreto. Además, el asesino, que es muy asesino y muy avispado, se ha casado con la viuda del rey para heredar el trono (toma culebrón inglés al canto). Hamlet descubre este trapo sucio familiar porque una noche se le aparece el fantasma de su difunto padre (cosas raras que ocurren en Dinamarca, oye) y le pide que vengue su muerte (¿quién no está pensando en el rostro felino de Mufasa en estos momentos?).

Claro, Hamlet se queda ahí muy en shock y rumia varios días sobre lo ocurrido. Entra en un estado melancólico y filosófico bastante profundo hasta que finalmente se decide a elaborar un plan de ataque para cargarse a su tío y, mientras calcula todo, se finge loco de atar para no levantar sospechas.

Todos en palacio anda muy preocupados por Hamlet y piensan que ha enloquecido de amor por Ofelia, una bella dama que anteriormente era cortejada por él y que ahora, la verdad, es tratada bastante mal por el chico (tiene otras cosas en la cabeza, qué queréis).

El caso es que cada vez las cosas empiezan a complicarse más. Hamlet planea una trampa para comprobar si su tío es el verdadero asesino (se ve que aquel fantasma no le proporcionaba mucha confianza), Ofelia empieza a estar cada vez más triste porque Hamlet no le hace mucho caso, Gertrudis (la madre de Hamlet) está en Babia permanentemente y confía más en su nuevo esposo que en su propio hijo y, bueno, una serie de catastróficas pero previsibles desdichas, muertes y varios litros de sangre comienzan a chorrear por las páginas de la obra según va avanzando la cosa.

¿Quién puede resistirse a un culebrón de venganza, desamor, lujuria, momentos de ultratumbra y un toque british como este?

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¿Quién escribió el libro y por qué estaba tan loco para hacerlo?

William Shakespeare nació en Stratford on Avon, Reino Unido, en 1564 y es actualmente considerado el mejor dramaturgo de todos los tiempos. De su infancia y juventud no se sabe prácticamente nada. Tuvo la posibilidad de estudiar un tiempo, pero pronto se puso a trabajar para ayudar a su familia, compuesta por su padre, político y comerciante; su madre, que había sido perseguida por ser católica; y sus siete hermanos.

A pesar de ello, William era una persona relativamente culta para su época, demasiado culta para algunos, que creen que simplemente era la cara visible de un autor más consagrado que pretendía permanecer en el anonimato.

Sea como fuere, Shakespeare, además de escribir unas poesías brillantes, dedicó su vida al teatro. Se mudó a Londres y trabajó para la compañía Chaberlain’s Men. Además, hacía representaciones en la corte, pero con un éxito moderado al principio.

Poco a poco, gracias a su facilidad para recrear historias donde se descubrían las ambiciones más oscuras y los mayores dolores del alma del ser humano quedaban al descubierto, su fama fue creciendo. Redactó en total catorce comedias, diez tragedias y diez dramas históricos y tanto en vida como después de su muerte su aportación a la literatura inglesa ha sido considerada una de las más importantes de toda la Historia.

En 1616, ya en su tierra natal, fallecerá tras publicar dieceiséis obras en total, las cuales fueron incluidas en un recopilatorio post-mortem para evitar que se perdieran o fueran olvidadas. El mismo día de su muerte morirá también Miguel de Cervantes, considerado uno de los genios de la literatura española.

Retrato

¿Por qué leerlo?

HOLA, ME LLAMO SHAKESPEARE Y SOY EL MEJOR DRAMATURGO DE TODOS LOS SIGLOS, GALAXIAS, ERAS, PLANETAS Y NAVES INTERGALÁCTICAS QUE HAYAN EXISTIDO, SE ESTÉN PUDRIENDO EN LA ACTUALIDAD O AÚN SE ESTÁN FABRICANDO EN UN LABORATORIO SECRETO DE LA CIA.

¿Hacen falta más razones? Pues eso.

¿Por qué no leerlo?

¿Recordáis eso de que Hamlet está en todas partes? Pues eso. ¡NO PODÉIS HUIR! MUAJAJAJA, ¡LA VENGANZA DE WILLIAM SERÁ CÓSMICA Y TERRIBLE!

(Como podéis comprobar, cada vez mis reseñas son más sesudas, educadas e interesantes. Soy así).

¿Qué pienso yo de este libro?

Me da mucho pena que Hamlet esté en todas partes, porque iba leyéndolo y veía a Simba derrotando a Mufasa, veía a Lisa Simpson perdiendo el juicio y huyendo del palacio, veía…

De verdad, Hamlet está en tantas partes. Es la única pena; saber demasiado de la historia antes de leerla. Pero la realidad es que da igual, porque como siempre el original mola más… y había algunas cosas que no sabía.

También es que toda la obra son chismes y venganzas y cotilleos y amor y voy y vuelvo y te amará hasta el fin de los tiempos y venga mi muerte y… cómo amo los culebrones.

Creo que esta vez no puedo ser imparcial, lo siento.

Vale, una portada preciosa, pero… ¿qué significa?

Como esta entrada era un poco más exprés de lo habitual, he decidido ser muy conceptual y práctica.

Escogí el paisaje de un río porque la idea del reflejo, de esa dualidad, esa elección vital entre venganza y perdón de Hamlet… era tan perfecta con un río. ¡Quedaba tan bien con la obra! Además, la fotografía tiene un filtro un tanto melancólico, misterioso: es como un páramo desolado con un toque profundo muy tú y tus pensamientos a solas, ya sabéis.

Ahora me doy cuenta de que en esta historia sale un río y tiene, digamos, un papel importante con cierto personaje (no haré spoilers), pero al lado del todo el rollo metafísico que os acabo de contar queda en algo anecdótico.

Después busqué una espada del estilo de las que se usan en esgrima, ya que hay un combate de espadas al final de la obra (chancháaaaan…) y este elemento sirve para separar la parte más luminosa y cálida de la izquierda (la elección del perdón) de la parte más oscura y lúgubre (la elección de la venganza). Al final, la espada viene a explicar que la decisión escogida es lo de menos, puesto que todo va a acabar con  las espadas por delante, es decir, con muerte y tragedia.

Comprendo perfectamente que os parezca una portada un tanto simple, pero ¿habéis echado un vistazo a lo que hay por el mercado? Me negaba a que mi aportación al mundo del diseño shakespeariano fuera otra calavera, otro retrato del propio William con pose profunda o una rosa más marchitándose por el dolor del alma humana.

Aunque tenga un tono un pelín hipster, creo que ha quedado potable. La encuentro moderna y, no sé por qué, me recuerda a una carátula de un disco de música electrónica, estilo David Guetta. Esto es lo último que esperaría encontrar como la típica portada de Hamlet y por eso me cuadra tanto.

Hamlet

Esa portada tuya tiene un “dibujo” encima, ¿qué es?

Ese símbolo es el logotipo de mi blog y está encima de esa portada por dos buenas razones.

En primer lugar, para proteger los derechos que como autora tengo sobre mi trabajo. Sé que puede resultar incómodo para visualizar bien la composición, así que agradezco mucho vuestra paciencia.

En segundo lugar, es una forma de promocionarme y de que cuando veáis una portadilla por la red sepáis que es mía y conozcáis este espacio. Por supuesto, os animo a que compartais mi blog por redes sociales para que así el gusto por la lectura llegue cada vez a más gente, ¡sobre todo a los que aún estáis estudiando y tenéis que leeros estos libros! 😉

Si quieres conocer más información sobre este logotipo o sobre cómo hago este blog, te recomiendo que visites esta entrada.

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Esto acaba aquí… pero sigue

Espero que os haya gustado esta obra tan clasicota 🙂

Ahora sí que sí, volvemos a nuestra rutina y nos vemos dentro de dos semanas coooon… No digas que fue un sueño.

¡Mil besos!

Christina

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