Drácula

Drácula

Un conde rumano alérgico al ajo viaja hasta Londres en una caja de tierra para hallar cuellos vírgenes que morder

¡Hola, pequeñines! Sé que a estas alturas me estabais dando por muerta, lo sé… Siento el retraso de veras, pero me confié con Drácula pensando que era más corta y me daría tiempo y NO. Puto Stoker. ¿Por qué tantas citas a pie de página? ¿Por qué tantos pasajes tan complejos? ¿Por qué es tan envidiablemente bueno? En fin, empecemos…

Os dejo el índice…

¿Y esto de qué va?

Bueno, al contrario de lo que pensaba, Drácula no va de un vampiro que vive en un castillo y chupa cuellos ajenos de paisanos del pueblo más cercano (ejem, ingenua de mí). Es un poco más complejo que todo eso.

Drácula está compuesto de forma epistolar, es decir, a modo de cartas y anotaciones en diarios de los distintos personajes de la novela. Fulanito escribe a Menganito que le pregunta por Pepita y Pepita tiene un diario en el que… blablabla. ¿Hasta aquí bien?

Bueno, pues gracias a estos maravillosos “fragmentos” nos enteramos de que un tal Harker, un inglés que curra en una inmobiliaria allá por el siglo XIX, es enviado por su jefe a casa de uno de sus clientes más altos y distinguidos: el Conde Drácula.

Este conde, que vive en un castillo solitario y perturbador en medio de Transilvania, acoge a Jonathan Harker en su hogar y le comunica lo encantado que está con los terrenos y posesiones que ha adquirido para él en Londres, lugar al que planea marcharse en cuanto le sea posible.

Lo que parece ser un cliente simplemente extravagante termina siendo un infierno en vida para Harker, que pronto comprende que el conde no es exactamente un ser humano. Drácula lo mantendrá encerrado de manera sutil y elegante en su castillo, por donde pululan otros seres sedientos de sangre (no daré muchos detalles al respecto).

Esto, digamos, es el inicio de la novela… ya que nuestros personajes pasarán poco tiempo en Transilvania. Tanto el conde como Harker dejarán el castillo para ir hasta Londres (aunque de forma separada y en condiciones muy distintas), ciudad en la que esta especie de diablo que se alimenta de la sangre y el horror de sus víctimas buscará nuevas presas.

En Reino Unido, gracias a las cartas de Mina, la prometida de Harker, conoceremos al resto de personajes de la historia: Lucy, una amiga dulce y enfermiza de Mina que no saldrá muy bien parada debido a su sonambulismo; Arthur, el prometido de Lucy y un señor de bien que no teme a nada; Quincey, amigo de Arthur y, en su momento, pretendiente de Lucy, al que ella rechaza; y John, antiguo pretendiente también de Lucy y director de un manicomio en Londres, manicomio en el que reside un paciente muy particular e importante para el eje de la historia: Renfield. Oh, creo que me dejo a alguien más: el doctor Val Helsing, muy diferente a lo que el cine nos tiene acostumbrados, es un hombre valiente, anciano y extremadamente culto que ayudará a nuestros personajes con sus conocimientos sobre la cultura transilvana y qué significa ser o no ser exactamente un vampiro (que se dé por aludida Stephenie Meyer, ejem, ejem).

Lo que ocurre con nuestros amigos y el conde NO voy a revelarlo porque, sinceramente, sería destriparos una de las más trepidantes, mágicas y perturbadoras historias de ¿aventuras? ¿terror? que existan. Pero sí puedo contaros algunas cosillas…

La mayor parte de la historia y persecución del conde por parte de nuestros colegas (o viceversa) se sucederá en Londres, aunque la batalla final tendrá lugar en un viaje de regreso por parte de todos al castillo del conde, viaje que, por cierto, os va a dejar sin respiración. Aprovecho para añadir que Drácula viaja de un país a otro dentro de una caja de tierra para evitar la luz del sol y ese hecho me resulta tan curioso que tuve que incluirlo en nuestro subtítulo habitual, cofcof.

Los personajes van a descubrir muchísimo acerca de la historia de la familia Drácula, de las supersticiones transilvanas, de qué puede hacerles o no un vampiro y de cómo montar un kit de defensa contra colmillos ajenos en cinco cómodos pasos, estilo MacGyver, además de conocer cosas acerca de la vida cotidiana del siglo XIX (los personajes cuentan todo su rollo, oye), aprender citas sobre la Biblia o Shakespeare y entender de dónde viene POR FIN el rollo vampiresco que, incluso todavía, parece que nunca pasará de moda.

¿Os atrevéis a adentraros en la cripta? ¡Adelante!

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¿Quién escribió el libro y por qué estaba tan loco para hacerlo?

Bram Stoker nació en 1847 en Dublín, Irlanda. Hijo de un funcionario público, acabó siguiendo los pasos de su padre. Estudió Matemáticas y Filosofía en la Universidad de Dublín y trabajó para el Estado durante diez años. Durante este tiempo, escribió una crítica dramática para un periódico sin recibir dinero por ello; simplemente lo hizo solo por su gusto por el teatro.

Trabajó entonces como crítico literario una temporada hasta que conoció a su mayor ídolo, el actor Henry Irving, y empezó a trabajar para él como su representante.

La influencia del actor y de los cuentos de terror que la madre de Stoker le relataba en su infancia (estuvo postrado en cama hasta los siete años debido a una enfermedad, así que tuvo tiempo de desarrollar su imaginación) le animaron a escribir y a construir un universo propio muy rico y variado.

Bram Stoker escribió más de diez novelas bastante buenas y aclamadas, además de numerosos relatos cortos, pero es sobre todo conocido por ser el autor de Drácula y, en su momento, por redactar las memorias del actor Irving.

Aunque se cree que el personaje de Drácula está basado en Vlad el Empalador, no está claro al 100%. El nombre originario de Drácula iba a ser Conde Wampyr, personaje sobre el que versaban distintas leyendas similares a la historia de nuestro Drácula. Sin embargo, el nombre original de Drácula procede de una palabra rumana a esta que gustó a Stoker y que significa diablo.

El vampiro de Stoker es diferente a cualquier otro de lo que se habían escrito con anterioridad. No es un sex-symbol, rollo Entrevista con el vampiro. La novela tiene un punto erótico en algunas partes, pero Drácula no mata por placer, sino casi por instinto y supervivencia. Es un ser no humano, casi un dios (o un demonio) al que la Naturaleza y los animales obedecen. No es joven ni atractivo. No parece casi humano.

La novela epistolar es un auténtico éxito, aunque ni mucho menos hace rico a Stoker, que dedica a escribir, reescribir, corregir y retocar la novela entre siete y nueve años. Muchos de los pasajes son desechados (entre ellos, la destrucción del castillo de Drácula o unas cartas que Drácula y un personaje, Jonathan, se envían antes de conocerse).

A pesar del esfuerzo, Stoker deja un final relativamente abierto en la novela, ya que tras la publicación de su obra en Reino Unido pretendía crear una precuela para Estados Unidos que, finalmente, no llegó a realizar.

Cuando muere su amigo y jefe Henry Irving en 1905, Stoker comienza a hundirse económicamente. En 1912, fallece en Londres, casi en bancarrota y olvidado por los suyos.

Retrato

¿Por qué leerlo?

Porque sabemos mucho menos de Drácula de lo que nos esforzamos en presumir. No lo sabréis hasta que lo leáis, pero este genio de escritor hizo algo comparable a lo que es The Walking Dead hoy en día: creó un producto basado en la superstición y la magia y lo transformó en algo real, fundamentado en bases científicas. Stoker, de alguna manera, instaló una amenaza real a la que había que combatir y nos enseñó cómo hacerlo.

 

Hoy hablamos de zombies, hace dos siglos fueron vampiros… Indudablemente, nadie va a superarlo, sino a copiarlo (sobre todo porque os digo desde ya que The Walking Dead tiene un par detalles prestados de Drácula, oh, vaya…). Ahí lo dejo.

¿Por qué no leerlo?

Porque sois unos crepusculianos que sueñan con que les chupen la sangre.

 

Estáis muy enfermos, eh.

¿Qué pienso yo de este libro?

Es una barbaridad. Jamás lo imaginé así y, sinceramente, me encanta.

Me parece admirable que Stoker fuera tan metódico y paciente para escribir algo así. Bien es cierto que podemos encontrar detalles que no concuerdan, especialmente fechas, pero se le perdona. Es un tocho de libro pero muy bien unido por todos sus fragmentos de cartas, diarios, recortes de periódico y telegramas. El hecho de que los personajes “compongan” la propia novela, de alguna forma, uniendo sus propios diarios, le da un toque increíblemente real.

Creo que Stoker consiguió coger una superstición y llevarla a un mundo científico y racional de una manera asombrosa, jugando entre realidad y ficción… aunque ciertamente está más cerca de la realidad que otra cosa, porque todos hemos llegado a creernos un poquito el mito de Drácula.

Otra cosita a resaltar es que Stoker, además de un coco brillante, es envidiosamente culto. He tardado más de lo esperado en leer el libro porque tiene multitud de citas y referencias de la Biblia, la obra de Shakespeare e incluso Las mil y una noches (libro que, paralelamente, me estoy leyendo para este blog, manda narices…).

Vale, una portada preciosa, pero… ¿qué significa?

Me meto en cada frega’o, de verdad. Sé que siempre digo esto, pero es tan cierto…

Este libro es tan inspirador y tiene tantas referencias por todas partes que ha sido muy difícil resumir visualmente sin “contaminarme” demasiado.

Vamos por partes.

En primer lugar, me he imaginado la portada como si no fuera para un libro. Tiene un toque a cartel de cine, a filtro de instagram, a cosa antigua pero nueva... No sé si me entendéis. Es un pelín hipster (??). La idea era esa: la novela es una novela moderna para la época y juega mucho con la idea de mezclar tecnología/modernidad con elementos antiguos y escalofriantes que dan mucho canguelo. Espero haberlo conseguido…

En segundo lugar, me gustaba mucho la idea de que la novela transcurra en dos países diferentes y he querido diferenciarlos de alguna forma: arriba, Rumanía; abajo, Reino Unido. En el centro, la trama en sí: de fondo, diversos mapas que el conde usa para moverse de un lugar a otro un poco manchados de sangre y toooodos los personajes principales (tipo estreno de cartelera).

Cuidado, ¡pequeños spoilers sueltos!

Lucy, a la izquierda, con el cuello sangrando por la mordida del conde. Tiene el cabello moreno, como ocurre cuando la descubren en el mausoleo familiar, excepto por un mechón rubio, originario de su alma humana y su inocencia pura. Tenemos, por otro lado, el coche de caballos de ojos rojos rabiosos conducidos por el conde, que transporta a Jonathan hasta su guarida. Este personaje, Jonathan, he decidido incluirlo dentro del coche de caballos, de forma que no se lo ve directamente. A lo lejos, nuestros personajes, en busca del paradero de Jonathan o, más bien, tratando de dar caza al conde. A la izquierda, tenemos a un personaje que sujeta a otro a punto de caer: Val Helsing sotiene a Mina, por la que siempre siente tanta devoción. A continuación, están Quincey y Arthur, oteando el horizonte y señalando hacia el conde. En la parte derecha está John, agachado, como siempre que habla con Renfield (a este señor ya no lo he metido porque ya me petaba la crea). John me lo he imaginado también así porque creo que es muy análitico; parece que siempre busca pistas

Spoilers capturado, sigue leyendo

Además de esta escena tan entrañable, tenemos en primer plano una máquina de escribir. Mina siempre taquigrafiaba los diarios de todos para llevar un orden y hallar más fácilmente las pistas para encontrar al conde. En honor a ella y al uso de la tecnología para vencer a la muerte en vida (Drácula) está ahí ese elemento.

Drácula

Esa portada tuya tiene un “dibujo” encima, ¿qué es?

Ese símbolo es el logotipo de mi blog y está encima de esa portada por dos buenas razones.

En primer lugar, para proteger los derechos que como autora tengo sobre mi trabajo. Sé que puede resultar incómodo para visualizar bien la composición, así que agradezco mucho vuestra paciencia.

En segundo lugar, es una forma de promocionarme y de que cuando veáis una portadilla por la red sepáis que es mía y conozcáis este espacio. Por supuesto, os animo a que compartais mi blog por redes sociales para que así el gusto por la lectura llegue cada vez a más gente, ¡sobre todo a los que aún estáis estudiando y tenéis que leeros estos libros! 😉

Si quieres conocer más información sobre este logotipo o sobre cómo hago este blog, te recomiendo que visites esta entrada.

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Esto acaba aquí… pero sigue

Espero que os haya gustado esta entrada aunque sea con retraso. Es una pasada de novela y seguro que cuanto menos tenéis curiosidad sobre el tema. 😉

Como esta vez la he liado mucho con el blog, me gustaría volver a la normalidad, así que voy a mantener la fecha del siguiente libro intacta: me tendréis aquí dentro de UNA semana. 😀 Así me echáis menos en falta. Y ya que Stoker hablaba de Shakespeare, ?¿quién soy yo para resistirme? Preparaos para… Hamlet.

¡Mil besos!

Christina

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Un comentario

  1. Luis Relea dice:

    Gran portada, aunque me chirría un poco que los protagonistas sean siluetas superpuestas a los planes de Drácula (los luchadores del bien) y el personaje más iluminado (con excepción de Lucy) sea Drácula (la fuerza del mal); aunque las imagenes quedan bien por separado es al unirlas cuando siento que queda raro. Yo no sentiría tanta pena por dejar fuera a Renfield, su personaje sólo existe como aviso de la cercanía del conde al lector y para un único punto en la trama antes de dejar de ser relevante (no se si me habrá quedado demasiado misterioso para evitar destripar la historia).

    Recuerdo que cuando empecé a leer Drácula, lo dejé justo cuando termina el diario de Jonathan Harcker y empieza la parte de Mina en Inglaterra. Debío de ser el cambio drástico de tono y que todavía desconocía el terror gótico, pero tarde un año en darle otra oportunidad al libro y descubrir las maravillas que contiene. Todavía tengo al Van Helsing de la novela como uno de los personajes con los que más me he divertido (su “florida” forma de hablar, sus comenterios sobre el matrimonio mediante la donación de sangre, su idea para abrir la puerta de una casa…) y es una lastima que esa parte de su personaje se haya perdido en la cultura popular. Lo del final abierto me desconcierta un poco, ya que aunque se podría utilizar alguno de los personajes para novelas posteriores, incluso con vampiros, siempre me pareció que la historia quedaba totalmente cerrada, incluido un “vivierón felices y comieron perdices” 7 años después del fin de la aventura.

    Buena suerte con Las mil y una noches, yo lo terminé hace un año y tiene bastantes historias curiosas. Tengo curiosidad por tu opinión en el juicio en que el visir Jafar tiene que descubrir al culpable de un crimen o enfrentar la muerte.

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